La respuesta en Quesos Cerrón es clara: sí.
Y no solo se puede comer, sino que se debe, porque forma parte esencial del queso, de su proceso de maduración y de la experiencia gastronómica completa.
Esta es una de las dudas más habituales entre quienes disfrutan del queso artesanal. La respuesta no siempre es la misma… pero en nuestro caso lo es: en todos los quesos de Quesos Cerrón, la corteza es natural y comestible.
La corteza no es un envoltorio: es queso
En muchos quesos industriales, la corteza actúa como una protección artificial. En los nuestros, ocurre justo lo contrario: la corteza es una consecuencia natural de la maduración.
Durante semanas o meses, el queso respira, evoluciona y se transforma. Es en la superficie donde el aire, la humedad y los microorganismos naturales interactúan con la leche, creando una capa viva que concentra aromas, matices y carácter.
Por eso, en ocasiones, la mayor riqueza aromática del queso se encuentra precisamente en la corteza.

Cortezas naturales: parte esencial de nuestros quesos
En Quesos Cerrón trabajamos exclusivamente con maduraciones naturales.
No utilizamos ceras, parafinas ni recubrimientos plásticos. Nada que sobre, nada que se retire.
En nuestros quesos, la corteza no se añade: se forma.
QUESO CABRA ECOLÓGICO MADURADO AL MOHO AZUL
Desde 12,14 € IVA incluidoMohos nobles, seguros y comestibles
En quesos de pasta blanda, como Nevado, aparece una capa blanca y aterciopelada creada por mohos nobles (Penicillium candidum).
Son totalmente seguros, comestibles y fundamentales para su textura cremosa y su perfil aromático.En nuestro Queso de Cabra Ecológico Madurado al Moho Azul, la flora natural genera vetas y cortezas con tonalidades azuladas.
Estos hongos beneficiosos forman parte de su identidad y son responsables de su profundidad, complejidad y carácter.
Gracias a este tipo de afinado tradicional, todas las cortezas de nuestros quesos se pueden comer. Y, sinceramente, ahí está gran parte de la magia.

¿Por qué comer la corteza del queso?
1. Más sabor y más identidad
La corteza es la memoria del entorno de maduración.
En un queso artesanal, es como una fotografía del paisaje transformada en aroma y sabor.
Comerla aporta notas más profundas, matices más complejos y una experiencia sensorial completa que equilibra el interior del queso.
2. Microorganismos beneficiosos
Las cortezas naturales contienen microorganismos que han participado activamente en la fermentación y maduración del queso.
Forman parte de la flora beneficiosa del producto y, como otros alimentos fermentados tradicionales, contribuyen a enriquecer la microbiota intestinal, algo ampliamente estudiado por la comunidad científica.
3. Compuestos bioactivos
En quesos madurados con mohos nobles se han identificado compuestos con actividad antioxidante y antiinflamatoria.
La investigación científica lleva años analizando estos elementos y su potencial interés para la salud dentro de una alimentación equilibrada.
¿Cuándo NO se debe comer la corteza?
Aquí la regla es sencilla:
Cortezas artificiales (ceras, parafinas, plásticos): no están pensadas para el consumo.
Mohos inesperados en quesos que no deberían tenerlos (por ejemplo, un queso fresco): mejor evitar esa pieza.
Embarazadas y personas con riesgo elevado: por precaución, se recomienda evitar las cortezas de cualquier queso.
En los quesos de Quesos Cerrón no hay duda: todas nuestras cortezas son naturales y comestibles.
No le quites la corteza a un queso que sí la merece
La próxima vez que pongas uno de nuestros quesos en la mesa, pruébalo con corteza.
Descubrirás aromas más profundos, sabores más completos y una experiencia auténtica, tal como fue pensada en la cava de maduración.
Porque cuando la corteza es natural, no se quita: se disfruta. 🧀



